Lipidosis hepática


La lipidosis hepática felina es una enfermedad que afecta al hígado y ocasiona colestasis por acúmulo de ácidos grasos de cadena larga que fueron movilizados de los tejidos periféricos hacia éste órgano, el cual no los pudo metabolizar para obtener energía ni dispersar en forma de lipoproteínas.


Se relaciona con la falta de ingesta de nutrientes, en particular de carnitina, un aminoácido que tiene como función el transporte de los ácidos grasos hacia el interior de las mitocondrias hepáticas, a través de la membrana de este organelo, para su posterior utilización, oxidación y formación de ATP. Cualquier gato puede desarrollar lipidosis hepática frente a la anorexia, pero es el gato obeso el que la desarrolla con una rapidez sorprendente. ya que empieza a movilizar grasas que son llevadas hacia el hígado, las cuales no son metabolizadas. También se presenta en situaciones de mala asimilación o mala digestión, por ejemplo, por enfermedad inflamatoria intestinal.


Es muy fácil que los gatos dejen de comer en algún momento de su vida, por cualquier circunstancia, ya sea estrés o alguna enfermedad, por lo que si están obesos, el riesgo de desarrollar lipidosis es muy alto.


Por citar sólo unos cuantos ejemplos, en ocasiones el gato deja de comer por factores de estrés que tal vez no se identifiquen si no existe una convivencia estrecha con su dueño o si el mismo está ausente una gran parte del día. Y vamos a enlistar algunos de estos factores de estrés, como pudiera ser la aproximación de algún otro gato a su hábitat, la llegada de algún animal de otra especie (perros, por ejemplo), la emisión de ruidos de una fábrica cercana, olores desagradables para el gato que pueden provenir de algún taller o casa próximos, una tormenta de arena, cambios climáticos, personas molestosas, etc.


El factor de la anorexia también puede ser algo que sí pueda identificar con claridad el tutor del gato, como el cambio de lugar de residencia, el cambio de lugar de los areneros del gato, el colocar el plato de comida o de agua cerca del arenero o de algún otro lugar que no le agrade al felino, la introducción de otra mascota a la casa, la presencia de personas que visitan el hogar y con los cuales el gato no se siente a gusto o siente temor, la realización de una fiesta, etc. En fin, la lista puede ser interminable.


Así como la lista de factores ambientales o de estrés en el gato pueden ser innumerables, también la lista de enfermedades que pueden ocasionar anorexia es interminable, pero se pueden dar algunos ejemplos. Es probable que si el gato es joven puede padecer alguna enfermedad infecciosa como la leucemia viral felina, la peritonitis infecciosa felina o enfermedades respiratorias como la rinotraqueítis viral, la infección por calicivirus felino o la neumonitis felina. Es de tomar en cuenta que un gato que no respira bien tampoco huele el alimento, y si no existe buen olfato, el gato deja de comer; también puede estar presente la panleucopenia felina, toxoplasmosis, etc. También pueden existir problemas congénitos o hereditarios. Un gato persa puede tener enfermedad poliquística renal y esa puede ser la razón de la anorexia.


Consecuencias clínicas de la lipidosis hepática


El signo más importante que hace junto con la historia clínica detallada, que el médico pueda sospechar de lipidosis hepática, es la ictericia, que se presenta aproximadamente en el 70% de los casos. Esto significa que un gato podría no estar ictérico y tener el hígado graso. Por esto es muy importante considerar todos los elementos adicionales que lleven a esta sospecha, como serían los datos de anorexia y pérdida de peso junto a otros signos que normalmente se presentan en los gatos con lipidosis, además de los hallazgos característicos en las pruebas de laboratorio y estudios de gabinete.


Dentro de los signos que también pueden estar presentes se encuentran los vómitos, la diarrea, salivación en exceso, depresión extrema, sobre todo cuando la enfermedad ha avanzado, la palpación de un hígado aumentado de tamaño y sin dolor (a menos que exista alguna otra enfermedad hepática concomitante, como la colangiohepatitis felina o la hepatitis secundaria a peritonitis infecciosa felina, las cuales no sería difícil que también estuvieran presentes y que podrían complicar el diagnóstico).


Los gatos también pueden tener ventroflexión de la cabeza, esto debido a la hipokaliemia que puede estar presente a causa de la falta de aporte de nutrientes o por una deficiencia de tiamina. La hipokaliemia y por lo tanto, la ventroflexión de la cabeza, pueden estar presentes desde que el gato es presentado a consulta, o puede aparecer posteriormente debido a la terapia de líquidos que diluya el potasio existente, o al síndrome de realimentación que ocasiona desequlibrios electrolíticos (condición generada por la transición brusca de un estado catabólico a uno anabólico donde se demanda la producción de insulina, que lleva a hipomagnesemia, hipofosforemia e hipokaliemia).


Es conveniente tener en cuenta que la hipofosfatemia puede manifestarse con signos neurológicos, anemia por hemólisis, anormalidades cardiacas y miopatías.

Adicional a esto, pueden estar presentes signos de la enfermedad primaria que originó la anorexia, en caso de que dicha enfermedad exista.


Tratamiento de la lipidosis hepática.


Si la lipidosis hepática ya está presente, es muy importante considerar que la alimentación constituye el punto clave de la terapia. Todo alimento proporcionado deberá administrarse por medio de una sonda esofágica, ya que el problema lo ocasionó la falta de nutrientes. Y a la vez, todo alimento proporcionado se deberá administrar en forma paulatina, ya que de lo contrario se corre el riesgo de inducir un síndrome de realimentación.


Además de la alimentación, la terapia de líquidos es vital, pero evitando la administración de soluciones glucosadas, ya que éstas estimulan la síntesis hepática de grasa, bloquean la oxidación de los lípidos para obtener energía y aumentan la acumulación hepática de triglicéridos. Se deben manejar los desbalances electrolíticos, controlar el vómito si está presente y realizar suplementación de elementos que ayuden al buen funcionamiento hepático, como la vitamina B12, vitamina K (durante las primeras 24 horas de hospitalización, exceso puede causar hemólisis), vitamina E como antioxidante, carnitina, taurina, tiamina y silimarina. Las dosis, mecanismo de acción y más detalles de todos los suplementos indicados en la lipidosis hepática se pueden obtener en el libro: "Farmacología Práctica en Gatos"

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